20 de mayo de 2010

No interesa hoy el contenido, sino el mensaje cifrado: Fontcuberta

Un artista conceptual en el Mayo Fotográfico de Xalapa

Sergio Raúl López

Jueves, 20 de mayo de 2010

No interesa hoy el contenido, sino el mensaje cifrado: Fontcuberta.
Joan Fontcuberta. (Foto: Arturo Talavera)

El Financiero
La atención recaía sobre el cable de Ethernet que pendía por encima de la puerta. Joan Fontcuberta le prestaba una atención desmedida, casi obsesiva. Cada que alguien estaba por entrar corría para evitar que cortara su actual ventana -una digital, al menos- para mirar al mundo. La conexión de Internet, y de banda ancha, le resulta indispensable.
Una metáfora desaforada podría llevarnos a afirmar que la pantalla de su computadora portátil es el visor y que los hilos con información digital podrían ser el teleobjetivo del artista catalán en su actual proceso para la captura de imágenes: la sobresaturación de material gráfico que nos rodea, especialmente en la red mundial. Incluso se atreve a augurar que el futuro del fotógrafo, más que en la creación de placas, recaerá en la selección de las existentes, en enjuiciar la calidad estética de esta sobreabundancia de material visual que apabulla a la sociedad contemporánea.
El click de la cámara fotográfica -sigamos con metáforas estridentes- será sustituido por los clicks al ratón, al teclado, a los botones de acceso a los archivos y acervos de imágines. Poca utilidad tendría el chaleco fotográfico, supongo, para esos exartistas de la lente que prevé.
Pero ahí, en la mesa de su habitación de hotel, con la tranquilidad de las mañanas xalapeñas a cuestas, el teórico y artista conceptual catalán (Barcelona, 1955), da una pequeña demostración de su dicho.
-Si yo entro a la página de Flickr [el archivo público y colectivo de imágenes digitales de Yahoo], y busco una puesta de sol, escribo en inglés la palabra sunset y en un instante encuentro más de siete millones de imágenes. ¿Qué caso tiene hacer una fotografía del ocaso si encuentro tantas ya disponibles sobre las cuales trabajar?
Aunque originalmente se formó en las ciencias de la información, Fontcuberta acabó por erigirse como docente de comunicación audiovisual tanto en la universidad catalana Pompeu Fabra como en la estadounidense de Harvard. Y tomó la opción de emplear a la fotografía, más que como oficio en sí mismo, como plataforma para expresar sus conceptos artísticos, para dar imagen a sus ensayos. Sus obras y series fotográficas forman parte de los acervos públicos del Centro Pompidou, de París; del MoMa y el Metropolitan, de Nueva York; el Art Institute, de Chicago; el Museum für Kunst und Gewerbe, de Hamburgo; el IVAM, de Valencia, y el Museo de Bellas Artes, de Buenos Aires, entre otros.
Invitado central del Mayo Fotográfico 2010, organizado la semana anterior en Xalapa por la Universidad Veracruzana, Fontcuberta dictó el seminario "Imágenes Conspirativas", mismo que devino en una exposición de imágenes digitales proyectadas, concentrada en los autorretratos contenidos en bitácoras electrónicas que no tienen otro fin, ni estético ni conceptual, que el de su facilidad para hacerse y compartirse, suerte de fotografía desechable. Y fue marco de la charla siguiente:
-Al referirnos al cine no hay conflicto al señalar que crea la ilusión de la imagen en movimiento. Pero en el ámbito de la fotografía persiste la noción de verosimilitud, de realidad, jamás de aproximación.
-La apreciación que tenemos de la fotografía deriva de las circunstancias en que llegó al mundo. Básicamente el entorno ideológico, intelectual, científico, económico y político que la propició fue el de la cultura tecnocientífica del siglo XIX. La fotografía como medio ha basado su esencia y luego, empleando un cierto neologismo, su fotograficidad, en dos fundamentos: por un lado la verdad y por otro la memoria. La primera metáfora exitosa de la imagen fotográfica fue la de espejo con memoria, es decir la capacidad de reflejar el mundo sin ningún atisbo de subjetividad y, por otro lado, de preservar esa imagen para la posteridad y, por tanto, convertirla en dato visual para la memoria. La fotografía se ha desarrollado a lo largo de más de un siglo y medio defendiendo estos dos valores, que han sustentado fundamentalmente su desarrollo y su función social, y lo que está sucediendo es que tal vez empiezan a erosionarse, en parte por la propia evolución de la sociedad y en parte por la emergencia de nuevas tecnologías. La era digital comporta un nuevo protocolo con relación a la imagen.
-¿Qué tanto tiene que ver en este proceso que la fotografía haya pasado de ser registro de la realidad a tener diversas interpretaciones textuales e intertextuales?
-La fotografía, en su aparición, se contraponía al texto. Se presentaba, precisamente, como una forma atextuada de expresión o de representación del mundo y, por tanto, objetiva, no cultural, sino automática, natural. La idea de que era ejecutada por una cámara, esto es por un dispositivo ajeno al cuerpo, introducía la ilusión de que la imagen resultante no dependería de unos avatares personales, particulares, personales, sino de la mera autorrepresentación de la naturaleza, un acto espontáneo. Mecánico, pero producido por el sol, por las leyes de la física, de la óptica. Desde mi punto de vista, la fotografía es una imagen construida y, por lo tanto, textual. Siempre he entendido que la problemática está en que es un tipo de texto basado en leyes distintas. El texto tradicional se hace con base en secuencias lineales, en cambio la fotografía tiene una escritura basada en la superficie: trasciende la línea para afectar a una superficie entera. Sus reglas de juego son distintas, pero pese a esta diferencia no podemos negar que no haya, igualmente. un sistema de escritura.
-Y la fotografía digital, en el fondo, está cifrada, es una secuencia de ceros y unos
-El advenimiento de la fotografía digital ha terminado de aclarar esta cuestión. De hecho, la imagen digital, con su mosaico de pixeles, nos ha regresado a esta noción de escritura. A mí me gusta decir que, en el tránsito de una a otra, la fotografía analógica, fotoquímica, se inscribe, y que la fotografía digital se escribe, en el sentido que hay una codificación, un sistema mediante el cual unos signos se estructuran para dar lugar a un significado, a unos mensajes más complejos, de mayor marco.







No hay comentarios:

Publicar un comentario